El coste de una contratación fallida: calcula el importe real

Una contratación que no llega a buen término no cuesta solo el salario pagado durante los meses trabajados. El dato que más mueve el resultado es cuántas semanas de puesta al día se contabilizan a media productividad antes de tener que repetir todo el proceso de selección.

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Cómo se calcula el coste

El cálculo suma cuatro bloques en un orden concreto. Primero, el salario bruto mensual con cargas multiplicado por los meses realmente trabajados: eso es dinero ya pagado, sin discusión. Segundo, el coste de contratación inicial, es decir, lo que costó encontrar a esa persona. Tercero, la puesta al día: las semanas que la persona necesitó para rendir a pleno nivel se cuentan a media productividad, porque durante ese tiempo el puesto no generaba el valor completo esperado. Cuarto, y es la hipótesis que más sorprende, el coste de contratación se suma otra vez, porque el puesto sigue vacante y hay que volver a cubrirlo desde cero. El total no es una multa ni una sanción: es la suma de un gasto ya hecho y de un gasto que se repite porque el primer intento no cuajó.

Qué cambia el resultado

El factor que más mueve el total es la duración de la puesta al día, no el salario. Tomemos un salario bruto con cargas de 3 000 euros al mes, un coste de contratación de 4 000 euros y 3 meses trabajados. Con 4 semanas de puesta al día, la productividad perdida equivale a 2 semanas de salario, unos 1 500 euros. Con 12 semanas, esa pérdida sube a 4 500 euros: el salario pagado y el coste de contratación no han cambiado, pero el total sí, en 3 000 euros. Cuanto más técnico o directivo es el puesto, más semanas suele durar esa curva de aprendizaje, y por eso la categoría del puesto pesa tanto como el salario en el resultado final.

El error más habitual

El error más frecuente es mirar solo el salario pagado durante los meses trabajados y concluir que la contratación fallida costó poco porque la persona se fue rápido. Ese razonamiento ignora dos partidas que el cálculo sí incluye: el coste de contratación ya gastado y el coste de contratación que habrá que volver a gastar para cubrir el mismo puesto. Quien solo cuenta el salario suele subestimar el coste real a la mitad o menos, y toma decisiones de contratación futuras sobre una base falsa, como aceptar un proceso de selección más barato pero más lento, sin ver que ese tiempo adicional de puesta al día también tiene un precio.

Questions fréquentes

¿Qué incluye exactamente el coste de una contratación fallida?

Incluye el salario bruto con cargas pagado durante los meses trabajados, el coste de contratación inicial, la productividad perdida durante la puesta al día contada a media productividad, y el coste de contratación repetido porque el puesto vuelve a estar vacante. Son cuatro partidas, no una sola cifra de salario.

¿Por qué el coste de contratación se cuenta dos veces?

Porque el puesto sigue sin estar cubierto de forma estable: el primer proceso de selección ya se pagó y no dio resultado, y ahora hay que lanzar otro proceso para encontrar a alguien que se quede. El cálculo asume que ambos procesos cuestan lo mismo, aunque en la práctica pueden variar.

¿Por qué influye tanto si el puesto es directivo?

La categoría del puesto no cambia la fórmula, pero sí suele cambiar las semanas de puesta al día que se introducen. Un puesto directivo o muy técnico tiende a necesitar más semanas para alcanzar plena productividad, y esas semanas se cuentan a mitad de rendimiento, lo que aumenta la productividad perdida en el total.

¿Este número es el coste real o solo una estimación?

Es una estimación basada en dos hipótesis explícitas: la puesta al día a media productividad y el coste de contratación duplicado. Sirve para comparar escenarios y decisiones de selección, pero no sustituye una contabilidad real de costes de recursos humanos con cifras específicas de la empresa.